Makarasana

Aprender a respirar con el diafragma en Makarasana
Makarasana, la postura del cocodrilo, es una de mis posturas preferidas para comenzar a explorar la respiración diafragmática.
Túmbate boca abajo y coloca los antebrazos en el suelo, uno sobre otro, para apoyar cómodamente la frente. Separa ligeramente las piernas y deja que todo el cuerpo se relaje.
Antes de cambiar nada, observa tu respiración.
Ahora lleva tu atención hacia la zona baja de las costillas y el abdomen. Al inhalar por la nariz, siente cómo el abdomen presiona suavemente contra el suelo y cómo las costillas se expanden hacia los lados y hacia atrás. Al exhalar, permite que el abdomen y las costillas vuelvan tranquilamente hacia dentro.
No intentes empujar el abdomen contra el suelo ni tomar grandes cantidades de aire.
La intención es sentir el movimiento natural del diafragma.Permanece entre 2 y 5 minutos, respirando de manera lenta, cómoda y silenciosa.
Para una persona que está comenzando, esta postura ofrece una referencia corporal muy clara: el suelo se convierte en una especie de espejo que permite sentir aquello que normalmente pasa desapercibido.
Con la práctica, aprender a percibir este movimiento puede ayudarnos a llevar una respiración más consciente a otras posturas y también a nuestra vida cotidiana.
Recuerda: no buscamos una respiración grande ni forzada. Buscamos una respiración que pueda moverse con libertad.
