Volver al cuerpo: un primer paso hacia tu bienestar
Vivimos gran parte del día en la mente, entre pensamientos, pendientes y estímulos constantes. Sin darnos cuenta, el cuerpo queda en segundo plano, como si solo estuviera ahí para acompañarnos.
Sin embargo, el cuerpo no es solo estructura es también percepción, regulación y presencia. Volver al cuerpo no significa hacer algo complejo. A veces empieza con algo tan simple como notar la respiración, el contacto de los pies con el suelo o el ritmo interno con el que estás hoy.
El cuerpo como vía de regulación
Desde la mirada somática, esta atención tiene un efecto en el sistema nervioso. Cuando llevas la conciencia al cuerpo, especialmente de forma amable y sin exigencia, se activan procesos de autorregulación que pueden favorecer una sensación de mayor calma y claridad.
No se trata de hacerlo 'bien', sino de empezar a escuchar.

Puedes probar ahora, si te apetece: hacer una pausa breve y notar cómo está tu cuerpo en este momento. Sin cambiar nada. Solo observar.
¿Qué sensaciones están presentes ahora?
¿Cómo es tu respiración?
¿Hay alguna zona que llame tu atención?
Quizá descubras que ya hay información ahí, esperando ser atendida. El bienestar no siempre empieza con grandes cambios, sin con pequeños momentos de presencia.
Volver al cuerpo es, muchas veces, volver a ti.
Con presencia,
Susana

