Acompañar lo que sientes sin desbordarte

No tienes que sostenerlo todo a la vez.
No tienes que sostenerlo todo a la vez.

Cómo acompañar lo que sientes cuando es intenso

Reconocer lo que ocurre en el cuerpo es un primer paso. Pero hay momentos en los que lo que aparece no es suave. Puede sentirse más intenso, más incómodo o más difícil de sostener. A veces, es como si la experiencia interna subiera de volumen. Lo que antes era una señal leve, ahora ocupa más espacio. Y en esos momentos, quedarse no siempre resulta fácil.

El cuerpo puede tensarse, acelerarse o querer desconectarse. Como cuando una luz es demasiado brillante y los ojos necesitan apartarse. No es algo que estés haciendo mal. Es una forma en la que el sistema intenta protegerte.

Por eso, acompañar lo que sientes no significa quedarte ahí a toda costa, sino encontrar una manera de estar sin sobrepasarte.

No todo a la vez

Cuando algo se siente intenso, no es necesario sentirlo todo. Puedes imaginarlo como acercarte al agua: no hace falta entrar de golpe, puedes mojarte poco a poco. Quizá notar una parte más pequeña de esa sensación. O estar unos segundos… y luego salir. El cuerpo no necesita que lo fuerces, sino que respetes su ritmo.

Antes de empezar

Si decides probar la práctica, puede ser útil recordar algo sencillo: No se trata de profundizar en la sensación, sino de acompañarte mientras está presente. Como cuando sostienes algo frágil: no necesitas apretar más, sino encontrar la forma de sostenerlo con suficiente cuidado. Puedes parar en cualquier momento. Abrir los ojos, moverte o cambiar de foco también es parte del proceso. El objetivo no es sostener más, sino sostenerte mejor.



Práctica: crear apoyo cuando la sensación es intensa

Esta práctica es una invitación a acompañarte cuando lo que sientes tiene más intensidad, sin necesidad de sostenerlo todo a la vez. Puedes hacerla en unos minutos.

Llegar

Toma un momento para notar dónde estás.

Siente el contacto de tu cuerpo con el entorno: el suelo, la silla, el espacio que ocupas.

Como si primero reconocieras el terreno antes de dar un paso. Sin necesidad de ajustar nada.

Explorar

Si lo sientes disponible, puedes acercarte ligeramente a la sensación. No hace falta ir del todo.

Solo notar:
¿Dónde la percibo?
¿Cómo se siente?

Como si la observaras desde cierta distancia, sin entrar completamente.

Acompañar

Permanece unos segundos con esa sensación.

Y después, lleva tu atención a un punto de apoyo:

los pies en el suelo
las manos apoyadas
la respiración
o algo que veas a tu alrededor

Como si pudieras alternar entre dos lugares: uno más intenso y otro más estable.

Regular

Puedes ir y venir entre ambos.

unos momentos en la sensación
unos momentos en el apoyo

Si lo sientes disponible, deja que la exhalación sea un poco más larga, o permite que el cuerpo suelte ligeramente el peso. Como si dieras pequeños descansos al sistema.

Integrar

Detente poco a poco. Nota el cuerpo en conjunto. Quizá hay un poco más de espacio, o una forma diferente de estar.

No hace falta buscar un cambio concreto.

Cierre

No tienes que sostenerlo todo a la vez. A veces, poder entrar y salir ya es suficiente.

Estar sin sobrepasarte

Acompañar lo que sientes no es permanecer en la intensidad, sino poder entrar y salir. Con el tiempo, este movimiento puede dar lugar a una mayor sensación de apoyo interno. No porque lo difícil desaparezca, sino porque no tienes que atravesarlo sin recursos.

Porque el bienestar no es evitar lo que sientes, sino poder acompañarlo de una forma más sostenida.

Con presencia,
Susana